Ocurrió la semana pasada, y sin duda supone un ejemplo perfecto de publicidad intrusiva e inoportuna; todo un compendio de lo que nunca debería hacerse. Y la situación les sonará familiar a muchos en nuestro país; especialmente a los aficionados a la Fórmula 1.

Se disputaba el partido de vuelta más emocionante de cuarta ronda de la FA Cup inglesa, el “derbi” entre el Liverpool y el Everton. Ambos equipos habían empatado 1-1 en la ida, por lo que la eliminatoria estaba en el aire. Transcurridos los 90 minutos de juego, el marcador seguía sin moverse. Ya avanzada la prórroga, el partido atravesaba por sus momentos más emocionantes, a sólo 2 minutos de pasar a la tanda de penalties.


Y entonces fue cuando el canal ITV, queriendo explotar su mejor share, dio paso a la publicidad. Cuando se retomó la retransmisión, millones de espectadores perplejos pudieron contemplar cómo los jugadores del Everton se apiñaban en el suelo celebrando el decisivo tanto de Dan Gosling, que apeaba al Liverpool de la competición. Un gol que nadie pudo ver en directo; una emoción arruinada.

ITV ya había causado descontento entre los espectadores por sus interrupciones para la publicidad, pero lo sucedido con este encuentro dejará a este canal marcado como un saco roto por la avaricia. Miles de enfurecidos usuarios han inundado blogs y foros pidiendo que la BBC o Sky Sports vuelvan a comprar los derechos de esta competición, para que el disgusto no vuelva a repetirse.

¿De verdad puede salirle rentable a una televisión provocar la indignación de sus espectadores? Probablemente, no. Y eso en cuanto al medio, pero las sensaciones negativas y de rechazo que se han generado en contra de la marca anunciante tampoco son un daño desdeñable.

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