El miércoles de la semana pasada, Pepsi y Springfield organizaron conjuntamente en plena calle Preciados de Madrid lo que podríamos denominar “una campaña de street-strip marketing”.

El mecanismo era el siguiente: presentar una lata (o una anilla) de la marca de refrescos otorgaba una descuento de 6 euros en cualquier compra realizada en la tienda de ropa. Y a su vez, la compra realizada daba derecho al consumidor a pedir a los modelos (8 en total, de ambos sexos) que se despojasen de una prenda.

No se ha dado a conocer qué tal funcionaron las ventas ese día, pero el resultado publicitario es obvio: una abigarrada multitud en la ya de por sí concurrida calle madrileña, una aparición en Telecinco –y en varios otros varios canales -, y multitud de menciones en blogs como éste.

La pregunta es: ¿Realmente funciona todavía algo tan primitivo como utilizar la imagen de un desnudo para estimular las ventas? Y que lo haga una compañía de refrescos pase, pero ¿no es un poco incoherente que lo haga una marca de ropa?

Fuente:

Diario El Mundo

El blog del marketing

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